Con el corazón lleno de gratitud y alegría, compartimos la maravillosa experiencia vivida el pasado fin de semana en nuestra comunidad. Nuestra parroquia acogió con los brazos abiertos el primer Encuentro Cuatro40, una cita que ha marcado un antes y un después para todos los que formamos parte de ella.
Un total de 50 personas nos unimos en esta experiencia tan especial. Entre ellos, contamos con 32 invitados con muchísimas ganas de encontrarse con el Señor. La gran mayoría de los participantes eran vecinos de Molina de Segura, aunque la comunión y la fraternidad se extendieron más allá de nuestras fronteras locales: tuvimos la inmensa alegría de recibir a tres hermanos que viajaron desde la Parroquia de San José de Águilas para unirse a este encuentro.
Una experiencia de fe inolvidable
Han sido días intensos, pero sobre todo, profundamente espirituales. Todos los asistentes coinciden en que ha sido una experiencia sumamente bonita. Juntos, hemos podido experimentar de primera mano:
- El poder del amor misericordioso de Dios, que sana y renueva.
- El abrazo cálido de Cristo, el Buen Pastor, que nos busca y nos acoge sin juzgarnos.
- La fuerza transformadora del Espíritu Santo, que ha llenado de vida y entusiasmo a cada uno de los presentes.
El ambiente de fraternidad y la alegría compartida han dejado una huella profunda. El sentimiento generalizado es de una felicidad inmensa y un profundo agradecimiento por todo lo vivido.
¡Esto es solo el principio!
Para aquellos que se preguntan qué viene ahora, la respuesta es clara: el Encuentro Cuatro40 no ha terminado. Esto ha sido solo el punto de partida de un hermoso camino que acaba de comenzar.
A partir de ahora, los participantes continúan su proceso de crecimiento y comunidad a través de siete encuentros semanales, donde seguirán profundizando en la fe y compartiendo la alegría de ser discípulos.
Pedimos a toda la comunidad parroquial que sigamos manteniendo en nuestras oraciones a todos los invitados y servidores de Cuatro40, para que este proceso que ha comenzado con tanta fuerza siga dando frutos abundantes en sus vidas.
¡Gracias a todos los que lo habéis hecho posible y bienvenidos a esta gran aventura de fe!






