El Orden Sacerdotal es el Sacramento por el que algunos fieles son constituidos ministros sagrados. Por la imposición de las manos del Obispo y sus palabras, hace sacerdotes a los hombres bautizados, y les da poder para perdonar los pecados y convertir el pan y el vino en el Cuerpo y en la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo.
Lo reciben aquellos que se sienten llamados por Dios a ser sacerdotes para dedicarse a la salvación eterna de sus hermanos los hombres. La Iglesia quiere a sus sacerdotes célibes para que puedan dedicarse completamente al bien de las almas, sin las limitaciones, en tiempo y preocupaciones, que supone sacar adelante una familia.
Jesucristo es el verdadero y supremo Sacerdote de la Nueva Ley, pue sólo Él nos reconcilió con Dios por medio de su Sangre derramada en la Cruz (Hebreos 8,1; 9,15). Sin embargo, quiso Jesús que algunos hombres, escogidos por Él, participaran de la dignidad sacerdotal de modo que llevaran los frutos de la Redención a todos los demás.
Si un chico tiene buena salud, es capaz de hacer estudios, con la ayuda de Dios puede vivir habitualmente en gracia, busca su propia perfección y la salvación de las almas, debe preguntarse si Dios le llama al sacerdocio.
No se trata de preguntar «¿me gustaría ser sacerdote?» sino, «¿me querrá Dios sacerdote?». En caso de duda debe preguntar a una persona imparcial y formada.
Hay que pedirle a Dios que haya muchas vocaciones sacerdotales y religiosas, pues hacen falta muchos párrocos, muchos misioneros, predicadores, confesores, maestros, etc., y también muchas Hermanitas de los Pobres, de la Caridad, en los hospitales, en los asilos, religiosas en las escuelas, colegios etc.; y otras en los conventos de clausura que alaben a Dios y pidan por los pecadores.
Todos debemos pedir a Dios que sean muchos los jóvenes que sigan la voz de Dios, pues hacen falta muchos y buenos sacerdotes y religiosos.
Recemos por todos los sacerdotes y seminaristas
Molina de Segura a dado muchos sacerdotes para el servicio de la Iglesia y nuestra parroquia tiene la gracia de contar con tres de ellos. Además hay cuatro jóvenes preparándose en el seminario: tres en el seminario mayor y uno en el seminario menor. Recemos mucho por ellos
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies.
Lucas 10,1-2
