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Actividad

Celebración de los Sacramentos de Iniciación Cristiana y de Confirmación en la solemnidad de Pentecostés

El pasado sábado, 23 de mayo, nuestra comunidad parroquial vivió una de las celebraciones más solemnes y emotivas del año. En el marco de la solemnidad de Pentecostés, nos reunimos con el corazón abierto para celebrar los sacramentos de la Iniciación Cristiana y la Confirmación de los grupos de ACG (Acción Católica General), Life Teen y el grupo de Adultos. La santa misa estuvo presidida por nuestro querido Obispo, quien acompañó con gran cercanía a todos los fieles en este paso tan importante de su vida de fe.

El renacer del agua y del Espíritu

La liturgia comenzó en un clima de profunda oración. Uno de los momentos más significativos de la noche tuvo lugar durante el rito del Sacramento del Bautismo. Nuestro Obispo bendijo el agua bautismal, fuente de vida nueva, y acto seguido, tanto los catecúmenos como los confirmandos realizaron con valentía y alegría su profesión de fe.

Posteriormente, los catecúmenos recibieron el Sacramento del Bautismo, siendo lavados de todo pecado y naciendo como nuevos hijos de Dios. De manos del Obispo, recibieron la unción con el Santo Crisma y se les impuso la vestidura blanca, signo visible de su dignidad cristiana y de que han sido revestidos de Cristo.

El momento culminante: Ungidos y enviados

La emoción en el templo se hizo aún más palpable al llegar al momento cumbre de la celebración: la Confirmación.

Nuestro Obispo, repitiendo el gesto apostólico, impuso las manos sobre la frente de cada uno de ellos, marcándolos con la cruz gloriosa de Cristo como señal inequívoca de que son propiedad del Señor para siempre. Finalmente, fueron ungidos con el óleo perfumado del Santo Crisma, recibiendo el don del Espíritu Santo y quedando sellados para ser testigos valientes del Evangelio en medio del mundo.

Una comunidad que crece y celebra

Desde la parroquia queremos felicitar de todo corazón a los nuevos bautizados y confirmados de ACG, Life Teen y Adultos, así como a sus catequistas y familias, quienes los han acompañado con tanto cariño en este itinerario formativo.

Pidamos a la Virgen de la Consolación que interceda por todos ellos para que el fuego del Espíritu Santo, recibido en esta hermosa solemnidad de Pentecostés, permanezca siempre encendido en sus corazones.

¡Enhorabuena a todos y bienvenidos a una vida plenamente activa en la Iglesia!

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